POR FIN, ENCONTRÓ TRABAJO.
El progreso siempre llega tarde. Más de setenta años acariciándose los gemelos, pobres, a la sombra de cualquier castillo y, de repente, como quien no quiere la cosa, se le acerca un lacayo y le susurra al peludo oído ya es rey. Hostias, dijo, en inglés. A partir de aquel momento lo más refinado de la edad media convulsionó a propios y extraños.
Me dispuse con urgencia a coger el primer vuelo hacia Londres, pero fue en vano, había cola desde El Prat hasta Dunkerque. En otro reinado será, me dije. Servidor se tragó los fastos de la canonización, perdón, entronización quise decir, por la maldita tele. Pero que decepción tan grande, no podía creerlo, mis contactos me comunicaron que en la lista de invitados no constaban como tales ni James Bond ni Robin Hood. Sencillamente lamentable. El príncipe Enrique, duque de Sussex, tampoco le arreó al canapé, castigado.
Veamos 29.000 policías y cuatro mil más de no sé qué, que también cobran. Santo cielo, si la intervención de James Bond hubiera sido más efectiva y algo más barata. Y no digo de los posibles flechazos de Robin.
Mi jefe no me permite que me alargue en los artículos, iré concluyendo, pero como el jefe y yo son los mismos, pues paciencia. Tengo miles de cositas que contar de la fiestecita de cien millones, pero no puedo. Me quedaré en los atuendos y ropajes, vaya soponcio. No fue una simbología de la edad media, estábamos en la edad media. Qué horror. Y por la cara de los susodichos no veo mucha alegría. Pasen y vean.

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada